Sunday, October 25, 2009
Hipnosis
Me he comprado un dvd/cd de hipnosis para adelgazar. Vale, muy bien... decid lo que queráis, pero...por probar. El programa se llama "Think and Lose" y ya he hecho la primera hipnotización, además de escuchar la charla del hipnotizador, que se parece mucho a un amigo de Ricardo que se llamaba ( y se llamará aún) Aladino.Tienes que escuchar cada día de los 10 minutos de refuerzo. Bueno... casi me quedo sopa de la relajación, lo que no es normal en mí porque me cuesta mucho relajarme, así que al menos me ayudará a dormir, que falta me hace.
Wednesday, October 21, 2009
Adios, Venecia

Ayer terminé con mucha pena el juego de Nancy Drew "El fantasma de Venecia". Creo que por ahora es mi favorito, no sólo porque el juego es muy bueno, sino por el entorno. Durante...¿dos, tres semanas? he paseado por las plazas de un Venecia soleado, con sus palomas, su gente charlando, he paseado en góndola, he vivido en una casa maravillosa...
Ahora tengo que elegir entre...una historia en un tren....seguir con la aventura en Nueva Orleans, que dejé porque es muy oscuro y está todo el rato lloviendo...o una aventura en la nieve en un lugar que podría muy bien ser Escanaba en invierno...no sé. no sé...ya os contaré.
Phoebe
10 años. ayer hizo 10 años que Pati vino a casa con Phoebe. Era tan mona, tan chiquitita. Fue amor a primera vista. Entonces yo estaba en un mal momento, muy rota y ella fue muy importante en ayudarme a poner los pedazos juntos de nuevo.Apareció en el momento justo, cuando yo más lo necesitaba.
Ella es mi alter ego, la "persona" que mejor entiende mi estado de ánimo...huele si estoy triste, enfadada o nerviosa. Ella ha sido un ejemplo de los que te hacen pensar si existen las casualidades o como decía Mike..."la vida te da lo que necesitas".
Feliz aniversario, Phoebe.
Monday, October 19, 2009
Perdón
"Respetados Claudio, Juan Manuel, Carlos y Rodrigo: (...) Nunca tuve tanto miedo como hoy para escribir una carta (...) ¿Cómo le escribes a una familia a la que tu padre le causó tanto daño? ¿Cómo puedes aún pedir perdón sin ofender?", señaló el hijo de Pablo Escobar en la misiva de 2007. "¿Cómo es posible aparecer y mirar a los ojos de los hijos de unos líderes que prometían sacar adelante a tu propio país?"
Leo en las noticias que el hijo de Pablo Escobar, el capo colombiano del Cártel de Medellín, ha pedido perdón en una carta a los familiares de dos ministros asesinados por su padre.
El hijo del asesino ya no se llama como su padre, se cambió el nombre y ha querido reunirse con los hijos del ministro de justicia y del líder a la presidencia asesinados para sellar "una reconciliación".
Y yo me pregunto....¿cómo se vive siendo el hijo de semejante asesino? Aquí no hay ni siquiera una excusa de ideal, política, fanatismo...es simplemente eso....dinero, poder...¿cómo se sintió siendo niño al darse cuenta de cómo se ganaba el dinero su padre? Aunque no puedo ponerme en su pellejo, creo que puedo sentir el asco...un asco inmenso que este hombre ha tenido que sentir en su boca toda su vida.
Leo en las noticias que el hijo de Pablo Escobar, el capo colombiano del Cártel de Medellín, ha pedido perdón en una carta a los familiares de dos ministros asesinados por su padre.
El hijo del asesino ya no se llama como su padre, se cambió el nombre y ha querido reunirse con los hijos del ministro de justicia y del líder a la presidencia asesinados para sellar "una reconciliación".
Y yo me pregunto....¿cómo se vive siendo el hijo de semejante asesino? Aquí no hay ni siquiera una excusa de ideal, política, fanatismo...es simplemente eso....dinero, poder...¿cómo se sintió siendo niño al darse cuenta de cómo se ganaba el dinero su padre? Aunque no puedo ponerme en su pellejo, creo que puedo sentir el asco...un asco inmenso que este hombre ha tenido que sentir en su boca toda su vida.
Saturday, October 17, 2009
Artículo maravilloso de Rosa Montero
Tengo una perra un poco friki. La recogí de una estupenda asociación animalista, ANAA, hace tres o cuatro meses. Tiene unos dos años, pesa veinticinco kilos y es blanca y negra como una ternera. Buenísima y muda: jamás ha dicho ni palabra, o sea, ni guau. Se ve que, si ladraba, la zurraban. No sé qué pasado lleva mi pobre Carlota a sus espaldas, pero, a juzgar por su comportamiento, ha debido de ser espeluznante. Al principio ni siquiera permitía que te acercaras a ella. Enseguida agachaba las orejas y se escondía en el rincón más remoto de la casa.
Con los días, claro, las cosas han ido a mucho mejor. Ahora no sólo se deja acariciar, sino que, además, cuando llegas a casa suele asomar tímidamente la cabeza como pidiendo que la sobes un poco. Ya no se pasa la vida dando respingos ni se levanta de un asustado brinco cuando pasas junto a ella por casualidad. Duerme en su colchoneta perruna (antes no se atrevía a utilizarla) y en más de una ocasión hasta me ha lamido una mano. Cosa que, como saben bien los amantes de perros, viene a ser como darte un beso. Húmedo y rasposo y un poco asquerosito, pero beso al fin en toda su significación afectuosa.
De modo que, como digo, ha mejorado bastante. Pero resulta que, cuando nos las prometemos más felices, cuando estamos tan tranquilas y tan amigas, de repente Carlota se frikea y vuelve a las andadas asustadizas. Por ejemplo: regresamos de la salida nocturna y reparto golosinas, un ritual que los perros, tan amantes de lo rutinario, nunca perdonan. Y así, le doy una galleta a mi vieja Bruna, una teckel redonda como una albóndiga peluda, que la devora con un raudo golpe de quijada; y luego me dispongo a darle la suya a Carlota, como cada noche, cuando de pronto, sin razón aparente, la pobre arría las orejas, mete la cola entre las piernas y sale pitando aterrorizada, como si en vez de estarle regalando su biscote de siempre le hubiera ofrecido polonio 210. Y ya hemos fastidiado por un montón de días el momento galleta: ahora Carlota tendrá su pequeño ataque de pánico cada vez que intente acercarme a ella con una golosina en la mano. Hasta volver a ganar la suficiente confianza como para coger la comida de mis dedos pueden pasar semanas.
Me pregunto qué cables se le cruzarán en esa pequeña cabeza maltratada cuando reacciona así. Sin duda el daño sufrido en el pasado, y el dolor, siguen teniéndola presa de algún modo y haciéndole confundir las situaciones. El miedo es una herramienta muy útil, un arma, una defensa para los seres vivos; nos permite percibir los peligros y ponerles remedio antes de que sea demasiado tarde. Pero a veces ese miedo se termina convirtiendo en una trampa, en un peligro mayor que lo temido. En realidad los humanos actuamos a menudo igual que mi Carlota: llevamos nuestra biografía a las espaldas como quien acarrea una inmensa piedra, y en ocasiones el peso aplastante de esa roca nos impide levantar la cabeza y contemplar la realidad. Vamos mirando nuestros pies, es decir, rumiando las heridas del pasado, y padecemos una fatal tendencia a cobrarle al presente nuestras deudas añejas.
Quiero decir que los nuevos amigos, los nuevos vecinos, los nuevos compañeros de trabajo, suelen tener que apechugar con el fantasma de lo que otros hicieron. Por ejemplo, a veces le atizamos a alguien una bronca excesiva que no es más que el reflejo de un antiguo berrinche al que no supimos dar salida en su momento. No somos individuos vírgenes en nuestras relaciones con los demás, y estos malentendidos son especialmente agudos con los amantes. Cuántas veces reaccionamos con nuestras parejas (y ellas con nosotros) con desmedida suspicacia o intransigencia. Con un fastidio que en realidad no tiene que ver con él o con ella, sino con el pasado. Cada pareja convive con los ectoplasmas de los antiguos novios, más las viejas cicatrices no curadas y los remotos miedos. No es de extrañar que la convivencia sea tan difícil, con semejante barullo. Miro ahora hacia atrás y me veo actuando demasiadas veces como Carlota, plegando las orejas y reculando cuando en realidad no había necesidad. Los perros enseñan mucho.
Con los días, claro, las cosas han ido a mucho mejor. Ahora no sólo se deja acariciar, sino que, además, cuando llegas a casa suele asomar tímidamente la cabeza como pidiendo que la sobes un poco. Ya no se pasa la vida dando respingos ni se levanta de un asustado brinco cuando pasas junto a ella por casualidad. Duerme en su colchoneta perruna (antes no se atrevía a utilizarla) y en más de una ocasión hasta me ha lamido una mano. Cosa que, como saben bien los amantes de perros, viene a ser como darte un beso. Húmedo y rasposo y un poco asquerosito, pero beso al fin en toda su significación afectuosa.
De modo que, como digo, ha mejorado bastante. Pero resulta que, cuando nos las prometemos más felices, cuando estamos tan tranquilas y tan amigas, de repente Carlota se frikea y vuelve a las andadas asustadizas. Por ejemplo: regresamos de la salida nocturna y reparto golosinas, un ritual que los perros, tan amantes de lo rutinario, nunca perdonan. Y así, le doy una galleta a mi vieja Bruna, una teckel redonda como una albóndiga peluda, que la devora con un raudo golpe de quijada; y luego me dispongo a darle la suya a Carlota, como cada noche, cuando de pronto, sin razón aparente, la pobre arría las orejas, mete la cola entre las piernas y sale pitando aterrorizada, como si en vez de estarle regalando su biscote de siempre le hubiera ofrecido polonio 210. Y ya hemos fastidiado por un montón de días el momento galleta: ahora Carlota tendrá su pequeño ataque de pánico cada vez que intente acercarme a ella con una golosina en la mano. Hasta volver a ganar la suficiente confianza como para coger la comida de mis dedos pueden pasar semanas.
Me pregunto qué cables se le cruzarán en esa pequeña cabeza maltratada cuando reacciona así. Sin duda el daño sufrido en el pasado, y el dolor, siguen teniéndola presa de algún modo y haciéndole confundir las situaciones. El miedo es una herramienta muy útil, un arma, una defensa para los seres vivos; nos permite percibir los peligros y ponerles remedio antes de que sea demasiado tarde. Pero a veces ese miedo se termina convirtiendo en una trampa, en un peligro mayor que lo temido. En realidad los humanos actuamos a menudo igual que mi Carlota: llevamos nuestra biografía a las espaldas como quien acarrea una inmensa piedra, y en ocasiones el peso aplastante de esa roca nos impide levantar la cabeza y contemplar la realidad. Vamos mirando nuestros pies, es decir, rumiando las heridas del pasado, y padecemos una fatal tendencia a cobrarle al presente nuestras deudas añejas.
Quiero decir que los nuevos amigos, los nuevos vecinos, los nuevos compañeros de trabajo, suelen tener que apechugar con el fantasma de lo que otros hicieron. Por ejemplo, a veces le atizamos a alguien una bronca excesiva que no es más que el reflejo de un antiguo berrinche al que no supimos dar salida en su momento. No somos individuos vírgenes en nuestras relaciones con los demás, y estos malentendidos son especialmente agudos con los amantes. Cuántas veces reaccionamos con nuestras parejas (y ellas con nosotros) con desmedida suspicacia o intransigencia. Con un fastidio que en realidad no tiene que ver con él o con ella, sino con el pasado. Cada pareja convive con los ectoplasmas de los antiguos novios, más las viejas cicatrices no curadas y los remotos miedos. No es de extrañar que la convivencia sea tan difícil, con semejante barullo. Miro ahora hacia atrás y me veo actuando demasiadas veces como Carlota, plegando las orejas y reculando cuando en realidad no había necesidad. Los perros enseñan mucho.
Friday, October 16, 2009
Sanas como manzanas

Hoy he ido a Marquette. Hace 6 meses me encontraron algo en el pecho. Otra vez. La vez anterior era un quiste benigno y esta vez, cuando fueron a investigarlo más, no pudieron encontrarlo. Me hicieron todo tipo de mamografías, pero parece ser que mi pecho es "muy denso" (???) y no pudieron encontrar nada...o todo...porque todo parecían quistes. Así que me mandaron a una revisión a los 6 meses. 6 meses en los que te olvidas...pero ahí está....en el mes de Octubre...vamos a ver qué pasa. Y la revisión ha sido hoy. Y nada...parece que era "la cicatriz" de la operación de extracción del quiste. ¡Yupppiiii!!!! Vale. las tengo por los suelos...pero...sanas como manzanas...:-)
Wednesday, October 14, 2009
Corona Miller
Subscribe to:
Posts (Atom)
